Todo sobre el mástil del bajo eléctrico

El mástil es la parte que más sufre con los cambios de estación. Para entender un poco como funciona y reacción el mástil de un instrumento os vamos a explicar primero las diversas maneras que hay de construirlo y su cuidado a lo largo del año.

 

Dentro de los diversos tipos de mástiles que podemos encontrar en el mercado haremos una primera división sencilla en mástiles de una sola pieza y mástiles multilaminas.

Esta división no entiende al número de cuerdas que tenga el instrumento, sino simplemente al número de piezas utilizadas para su fabricación. Los mástiles de unas sola pieza están hechos a partir de un solo bloque, normalmente de arce duro, donde se rutea el canal del alma para su posterior instalación y luego se encola el diapasón sobre ese bloque. En los primeros años de vida del bajo eléctrico Leo Fender utilizaba una técnica que consistía en hacer mástil y diapasón del mismo bloque sin encolados, por lo que el alma se instalaba por detrás del mástil gracias a un fino canal que luego se tapaba con una tira de nogal americano.

Esto hacia que fabricar un mástil, tanto de guitarra como de bajo, fuera extremadamente sencillo y rápido, disminuyendo todo el proceso de fabricación en cadena.

Tipos de corte de madera

Normalmente los mástiles de una sola pieza se asocian a instrumentos con un tipo de pala que llamamos “plana”. Es decir, el plano de la pala esta en paralelo al plano del diapasón. Es lo que podemos encontrar en Fender, Sadowsky e infinidad de bajos de corte clásico. Este hecho hace que fabricar un mástil sea muy sencillo ya que no hay que inclinar la pala a partir de un bloque de madera muy grueso. Con un bloque de 25mm de grosor tenemos más que suficiente para hacer un mástil; más fácil de cortar, más sencillo de trabajar ya que simplemente tenemos que rebajar la parte de la pala y fresar el canal del alma. Luego instalamos el alma y encolamos el diapasón.

A partir de aquí ya podemos trabajar la forma por detrás. El único aspecto que debemos tener en cuenta es que el bloque de madera que utilicemos tenga el corte adecuado para trabajar ya que de lo contrario nuestro mástil se puede deformar o moverse en exceso con el paso del tiempo. El corte óptimo para un mástil de una sola pieza es el llamado quatersawn, donde los anillos que forman el dibujo discurren a entre 60/90o con respecto a la cara donde encolaremos el diapasón. Otro tipo de corte aceptado es el llamado riftsawn o corte en diagonal, donde los anillos que forman el dibujo discurren en diagonal a la superficie donde encolaremos el diapasón.

Estos son los dos dibujos más utilizados para un mástil de una sola pieza y nos garantizaran mucha estabilidad y un buen sonido. Lo que hay que descartar por completo son los cortes llamados flatsawn ya que el dibujo discurre paralelo a la superficie donde encolaremos el diapasón. Este tipo de corte tiene tendencia a plegarse sobre sí mismo haciendo que el mástil se doble en exceso hacia atrás o hacia adelante y por tanto el alma muchas veces no tiene capacidad para contrarrestar este problema.

Tipos de corte en mástil

 

Un buen bloque quartersawn es lo mejor para construir un mástil por lo que es más difícil de encontrar en el mercado debido a la gran demanda de este tipo de piezas por parte de la “industria”. Pero sin duda es una inversión que merece la pena hacer ya que la estabilidad que ganamos es importante. Luego hay que ver como esta construido ese mástil ya que de nada nos servirá un buen bloque de madera si no está bien trabajado o sus componentes no son de calidad.

Con ello nos referimos a una buena alma, que este bien instalada y que sea de calidad para no tener problemas en el futuro; que cuente con unos clavijeros de calidad para una acción suave y buena afinación; que los trastes estén bien instalados y nivelados para poder ajustar una acción cómoda y acorde a nuestra

técnica y estilo; y que el perfil posterior tenga el grosor correcto para una acción cómoda y buena estabilidad a lo largo de los años.

El segundo tipo de mástil es el que llamamos multilamina ya que necesitamos más de una pieza para su fabricación. En concreto lo mínimo para considerar un mástil multilaminas es 3 y de aquí hasta las que queramos utilizar. Podemos utilizar infinidad de maderas combinadas según el color, la densidad y estabilidad para crear un mástil con una estética única. Normalmente se una como base tiras de arce duro combinadas con purpleheart, coral, nogal americano u otras maderas más densas, dando como resultado infinidad de combinaciones diferentes.

La idea es sumar todas esas densidades y durezas para crear un “súper mástil” que en teoría debe ser mucho más estable que uno de una sola pieza. Pero la práctica nos dice que no por utilizar más laminas conseguiremos un mástil más estable ya que este factor depende de que las diversas maderas estén secas y bien seleccionadas, de que el mástil este bien construido, de que el alma funcione correctamente y del mantenimiento que hayamos hecho con los años. Si falla alguno de estos factores nuestro mástil se podrá deformar de forma inevitable.

Lo más importante en un mástil multi- láminas es la elección de las maderas a utilizar y como las combinamos para conseguir una estabilidad extra.

 

En esa selección previa hay que vigilar no usar maderas demasiado densas ya que el resultado será un mástil demasiado pesado. Por eso lo ideal es usar como base el arce duro americano y añadir algunas tiras de diversas maderas más densas. El conjunto quedara más equilibrado en el peso y la estética y estabilidad no se verán comprometidos.

Una vez tengamos nuestro bloque encolado pasaremos a rebajarlo con la cepilladora y luego cortaremos la pala en ángulo (normalmente en 8-10o de inclinación). Una vez hecho esto pasaremos a cortar el canal del alma, la instalaremos y encolaremos el diapasón.

Ahora ya podremos trabajar con la parte posterior del mástil de la misma forma que con los mástiles de una sola pieza.

Como hemos visto en los dos tipos de mástiles, la forma de trabajar y el resultado final son muy parecidos y lo mismo pasa con la estabilidad ya que lo que importa no es el número de láminas que usemos sino la buena selección que hagamos de las maderas y los componentes que usemos. Nada es garantía de un buen resultado si la materia prima inicial no es buena y por eso debemos tener especial atención a las maderas de nuestro instrumento. Esto hará que nuestro mástil sea más estable, no sufra tanto por los cambios de temperatura bruscos o en el cambio de estación y que sea más fácil de ajustar. Esta simple cuestión puede significar la diferencia entre tener un buen o mal instrumento y a que el mástil es la parte más importante del mismo, la que recibe más o menos el 70% de la vibración del instrumento, siendo por tanto una parte importante en la generación del sonido.

Si no tenemos un buen mástil no tenemos un buen sonido, por tanto es una de las partes más importantes a cuidar. Cuidar en el sentido de comprobar que las maderas utilizadas sean las adecuadas y que las manos que las trabajan estén cualificadas para ello. Cuidar el engrase periódico de la cabeza del alma para un buen funcionamiento. Cuidado en la limpieza del diapasón, tanto si esta en acabado natural o madera lacada, aplicando aceite en los acabados naturales y limpiando con productos específicos en el caso de acabados lacados. Cuidado en la limpieza, pulido y nivelado de los trastes cuando sea necesario, siempre que estén desgastados u oxidados. Cuidado en no exponer a nuestro instrumento a temperaturas y/o humedades extremas que puedan dañar la madera o corroer las partes metálicas. Si hacemos estas pequeñas tareas de mantenimiento cada cierto tiempo alargaremos la vida útil de nuestro mástil por años. Al igual que cuidamos nuestra alimentación y hacemos ejercicio para tener una buena salud, nuestro instrumento también necesita de un mantenimiento para poder vivir muchos años con un rendimiento óptimo.

Xavier Lorita

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